Aunque puedan aparecer oposiciones por parte de la firma emisora, es el derecho de los usuarios exigir la baja de una tarjeta de crédito en el caso de ya no solicitar más ese servicio, incluso si aún quedan deudas pendientes. En esas ocasiones, los clientes cuentan con herramientas para poder gestionar los saldos que aún no pudieron completarse, en tiempos que hayan sido acordados con la entidad bancaria.

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Cancelar una tarjeta de crédito aún con pagos pendientes es un derecho establecido en la Ley Nacional de Tarjetas de Crédito N° 25.065, donde se garantiza a las personas la posibilidad de rescindir sus tarjetas sin recibir sanciones por ello y obliga a las entidades financieras a aceptar esa baja. Incluso si el plástico se solicitó en un plazo menor a 10 días, los clientes pueden arrepentirse.

Plazos de pago y el caso de las cuotas pendientes

Respecto a los plazos, los usuarios pueden solicitar la baja de la tarjeta de crédito en cualquier momento del mes y no debe existir exigencia de la entidad bancaria por saldar toda la deuda de una vez ni cancelar las cuotas pendientes en el momento. Los tiempos de morosidad deberán respetarse como se habían establecido antes de la cancelación. En este sentido, se deben respetar las condiciones de las cuotas pactadas.

Sin embargo, informar la baja de la renovación debe hacerse con antelación. Si la tarjeta se actualiza automáticamente, se debe comunicar la decisión a la empresa emisora con 30 días de preaviso antes de que venza. Si no lo hiciste y la firma renueva el plástico, también podés darlo de baja, pero vas a tener que pagar los gastos de renovación.

Cómo sigue el saldo de deuda

Si realizaste una compra importante —como un electrodoméstico o un pasaje aéreo— en 12 cuotas fijas y decidís dar de baja la tarjeta cuando vas por la cuarta cuota, el banco no puede exigirte que pagues las ocho cuotas restantes juntas en ese mismo momento para aceptarte el trámite. La baja se procesa inmediatamente y el cobro de mantenimiento se detiene, pero seguirás recibiendo mes a mes el resumen o la liquidación correspondiente únicamente por el valor de la cuota cinco, luego la seis, y así sucesivamente hasta saldar la deuda en los plazos originalmente pactados.

Para que este proceso sea efectivo y no genere grises legales, la clave está en la forma en que se comunica la decisión. Siempre se debe notificar a la empresa emisora a través de un medio que permita probar fehacientemente el pedido. Una de las herramientas más efectivas y con mayor respaldo legal para acreditar esta solicitud de cancelación es, por ejemplo, el envío de una carta documento. De esta manera, el usuario se asegura de que no le sigan corriendo cargos indebidos ni comisiones extras bajo la excusa de que "el trámite no ingresó al sistema".

Qué sucede con las extensiones familiares

Por último, un dato clave para el manejo de las finanzas familiares tiene que ver con las extensiones. En los casos en que se posean tarjetas de crédito adicionales otorgadas a familiares o terceros, la legislación vigente permite dar de baja estas extensiones en cualquier momento. Lo interesante es que esta acción no afecta la cuenta central, por lo que el usuario puede rescindir esos plásticos extras y conservar de manera habitual la tarjeta principal del titular.